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#yomequedoencasa

Yo, que pertenezco a una generación que no sabìa de tragedias colectivas. Yo, que pertenezco a una generación cuyos abuelos lucharon en el frente independientemente del bando al que pertenecieran.



Mi abuelo Josè tenía una cicatriz al final de su frente de una bala que le pasò rozando en aquellos días de penurias en el campo de batalla. Mi abuelo Pepe me contaba còmo vivió la Desbandà de Màlaga caminando durante días entre cadáveres y lamentos para lograr llegar a Almerìa. Mi abuela Matilde no solìa reflejar una sonrisa en su rostro. La crueldad con la que la tratò la vida la hizo dibujar arrugas prematuras en su alma y atesorar una madurez impropia para su edad, aprendida a base de hambre y sufrimiento.

Siendo niña, me contaba, su padre murió. Lo hizo enfermo de cáncer. Nunca olvidò como el dolor le hacìa retorcerse por el suelo. En uno de esos “golpes” de sufrimiento interno se fue, me decía. Uno de sus hermanos se vio obligado a alistarse para luchar y desapareció sin que nadie les notificase su fallecimiento.


Ella, que se convirtió entonces en la hermana mayor siendo una niña que levantaba pocos centímetros del suelo, se subìa a los montes para poder sesgar el esparto y lograr asì venderlo y conseguir algo que llevar a su boca y a la de su madre y hermanos. Ella que cuando comenzaba a ver la luz años después perdió a dos de sus cuatro hijos, ella…





Ellos, que pertenecían a una generación de niños analfabetos que desamparados corrìan de un lado a otro sobre escombros y ruinas conviviendo con la miseria, la hambruna y la desolación. Ellos que crecieron en un país donde parecía no existir el futuro, solo la miseria.

Ellos, mis abuelos, como muchos otros que despertaron de la Guerra Civil en una posguerra que conviviò con la Segunda Guerra Mundial, durante la que se escribió el capìtulo màs negro de la historia.

Ellos, que fueron #supervivientes, hoy se van. Lo hacen solos. Sin una mano amada que les agarre fuerte mientras un beso en la mejilla les despide.

Se van con el despertar de una memoria para nosotros dormida. La memoria de una tragedia de la que supieron no solo salir sino hacerlo siendo màs fuertes y construyendo una sociedad que hoy nos da cobijo en un mundo que ellos ni sospechaban vivir.

Una sociedad de hogares a los que no falta un plato de comida, en los que el acceso a las aulas no es un privilegio, una sociedad en la que las nuevas tecnologías nos facilitan el dìa a dìa y que en momentos como el actual nos permiten acercarnos a quienes en la distancia física conviven en nuestros corazones.

Yo, que pertenezco a una generación que parece haber perdido la nociòn de la realidad.

Yo, que pertenezco a una generación que se emociona con las multitudinarias muestras de solidaridad que a diario se suceden para sumar un granito de ayuda social que colabore en la erradicación de esta #tragediasanitaria.


Yo, que pertenezco a una generación que limpia esas làgrimas de emoción y orgullo patrio porque habìa olvidado la esencia del ser humano. Una generación que se había olvidado de ser solidaria.


Yo, que pertenezco a una generación que sigue conviviendo con algunos pìcaros que se consideran màs listos que nadie sin ser conscientes de que lo que muestran es su falta de lucidez.


Yo, que me despierto cada mañana cubierta de sonrisas y muestras de amor de mis hijas. Que cada dìa de confinamiento que transcurre es una oportunidad màs para mì de poder disfrutar de ellas 24 horas al dìa inventando historias, recetas de cocina y juegos...




Yo, que pertenezco a una generación que ha recibido una bofetada de realidad que espero nos deje una cicatriz profunda de por vida y no sean el tiempo y el olvido los encargados de borrar de nuestra alma las emociones que hoy se nos han despertado y que, ojalà, nos permitan progresar avanzando hacia un horizonte en el que convivamos siendo ciudadanos màs resilientes y empáticos.


Yo, que pertenezco a una generación privilegiada gracias a vosotros, abuelos; que quiero vuestro bienestar y felicidad, hijas mìas. Por responsabilidad, por gratitud a quienes están desplegando su solidaridad y a quienes dìa a dìa se arriesgan por todo un país, me quedo en casa. Voy a aprovechar para seguir escribiendo capítulos de mi historia, de la nuestra.







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